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8 DE MARZO. DOS CARAS DEL DESEQUILIBRO ENTRE SEXOS
Mujer y política en Olavarría: una realidad auspiciosa en los cargos formales, y la deuda con las que no tienen voz ni voto
Por primera vez en el Concejo Deliberante la participación de mujeres es relevante, y de hecho la integración supera al 3/1 de las listas electorales. Hablan las que tienen voz y voto en el debate público. Y a pesar de una realidad nacional donde la Presidenta del país parece mostrar un quiebre, la mujer se sigue topando con barreras naturalizadas? para ejercer su rol de vocera legítima de los problemas de género. Hable o no hable.
---------------------------------- Por Patricia Pérez / Especial para infoeme.com
Como este sábado, cada 8 de marzo se conmemora un nuevo Día Internacional de la Mujer.
La fecha fue instituida como tal a mediados de la década de los ?70 por la Organización de las Naciones Unidas para rememorar la lucha histórica por mejorar la vida de la mujer"(1).
Cada año, con más consistencia y visibilidad las mujeres -desde un feminismo diverso- han logrado instalar sus reclamos en las agendas públicas a partir de la lucha sostenida.
El feminismo -esa palabra que a muchos pareciera disgustar- es una corriente de pensamiento que se propone analizar la exclusión y la opresión que vivencian las mujeres en la amplitud de la vida social y en su interrelación continua con los varones. Permite entender la representación y el sentido que las mujeres poseen y otorgan a diferentes procesos sociales, económicos y culturales.
La idea de igualdad ha sido, sin lugar a dudas sumada al concepto de diversidad, una de las banderas levantadas con más fuerza por las mujeres a lo largo de la historia del siglo XX y aún en la actualidad.
Este año, particularmente, esa idea cobra un significado extra, dado que el país cuenta por primera vez en su historia con una presidenta mujer electa por el voto popular que ocupará legítimamente el sillón de Rivadavia: Cristina Fernández.
Además, hay que recordar que otra mujer resultó segunda en la siempre masculina contienda electoral: Elisa Carrió.
Y esto plantea un escenario tanto inusitado como promisorio: es la primera vez en la historia nacional que estaría al alcance de la mano la posibilidad de producir una mejora profunda en lo que respecta a la situación poco favorable en la que se encuentran muchísimas mujeres. Al fin, son vientos de cambios pero sin que todo sea color de rosa.
Tradicionalmente la política ha sido una arena de disputa y actuación propia de los hombres, que se establece en continuidad con una forma específica de pensar y organizar el mundo, sus estructuras sociales, económicas y culturales acordes a las experiencias y visiones masculinas.
Así, la política -entendida como una forma de resolución de conflictos y como herramienta que puede propiciar cambios sociales-, ha estado vedada por largo tiempo a las mujeres, quienes han sido relegadas al espacio de lo doméstico y constreñidas al cuidado del hogar y de la prole.
En el año 2007, y hasta la elección de Fabiana Ríos en Tierra del Fuego, no había en el país ni una sola gobernadora y sólo un 8,5% de gobiernos municipales, en buena parte, en localidades pequeñas, en las que habita el 2% de la población total del país, contaban con una intendenta mujer. Entre los cargos no electivos del poder nacional: sólo 2 de los 10 ministerios, y 6 de las 48 secretarías de Estado y de la Presidencia se encuentran ocupadas por mujeres?(2).
Las cifras hablan por sí solas de una situación despareja.
La lucha por la ruptura del estereotipo que divide categóricamente los espacios entre hombres y mujeres ha sido larga y aún no culmina. Aunque existan avances a la vista aquí en la ciudad, lo numérico tampoco es garantía por si solo del cambio.
Los hombres no necesitan conciliar la política con la casa?
En la ciudad de Olavarría, sobre un total de veinte concejales, nueve son mujeres.
Es un porcentaje interesante y plantea un panorama alentador. Pero, como se mencionaba antes, no todo es color de rosa.
En palabras de Liliana Schwindt, (concejala por el Peronismo por la Ciudad): Es difícil conciliar y equilibrar la vida privada con la vida pública, porque la tarea política es parte de la vida, que no se separa... uno vive con esa cuestión. Las mujeres en la política tenemos algunos escollos, los normales: nunca vas a ir primera en una lista... vas ocupando lugares desde la cola. Pero hay que aprovechar esos resquicios que te deja el PJ (Partido Justicialista), que es una estructura muy machista. Hay que saber utilizar esos espacios para ir creciendo en la política?.
Liliana es clara: para los hombres es más fácil, no necesitan conciliar la casa con la política?.
Si bien no se define políticamente como kirchnerista? expresa: deseo profundamente que [a la Presidenta] le vaya bien, por el género; además, su gestión servirá para demostrar que las mujeres no somos frívolas y que podemos ocuparnos de la cosa pública tan bien como los hombres, que podemos gobernar. Somos necesarias porque tenemos una mirada de las cosas absolutamente diferente?.
Mi deseo es contagiar la mística?
La diputada provincial Alicia Tabarés es contundente en sus expresiones: creo que cualquiera que trabaje en lo público tiene que tener cuidado de no mezclar con lo privado -aunque se mezclen-, para no perder privacidad y para que esto no repercuta en la familia?.
En mi caso, para mantener el equilibrio fue necesario tener un lugar de desarrollo aparte de la casa para la atención de la gente, con un equipo de gente trabajando como lo es el Consejo de la Familia?, ejemplificó.
A la hora de hablar de los problemas que pueden tener las mujeres al desempeñarse en planos políticos, resume: escollos tuve y tengo (?) porque donde se discute poder hay conflictos y esto no es privativo de la política. Pasa lo mismo en las empresas o en las congregaciones religiosas?.
Está convencida de que la participación femenina es importante: sólo desde lugares de poder la mujer modifica la realidad, no se puede hacer mucho desde la cocina de la casa, donde sí podés modificar la realidad pero con el voto?.
Militante desde su juventud, plantea que las 24 horas pienso en política, mi deseo es contagiar la mística?.
Para Alicia, la Jefa de Estado Cristina Fernández tiene mérito propio, e incluso refiere a que en sus tiempos de senadora nacional tenía más presencia que su consorte, el ex presidente Néstor Kirchner.
Y remata: Cristina puede traer el cambio y tiene que demostrar que puede cambiar. En los lugares donde preponderan las mujeres, ellas tienen en sus manos la capacidad de demostrar lo que pueden hacer con ese poder político y pueden modificar la vida de los ciudadanos; es una gran oportunidad, ya que en los dos últimos siglos el poder estuvo en manos de hombres?.
Finalmente, a la pregunta de si las mujeres y los hombres son diferentes en la forma de hacer política, responde: a veces sí y a veces no. Aquellas mujeres que dejan una impronta son las que no se dejan influenciar?.
Primero hay que aprender a hacer política y luego pretender un cargo?
Así supone que deben ser las cosas María Irene Blanco (proveniente del radicalismo y actual presidenta del Bloque del Frente para la Victoria en el HCD local).
Relata que su entrada a la política fue de la mano de Helios Eseverri, en los tempranos años ?70 y que ocurrió sin sobresaltos. A la concejala no le resulta imposible conciliar ambas esferas de actuación, la pública y la privada.
Destaca que fue mi marido quien me impulsó a aceptar el cargo en 2003; si no encontrás oposición en tu familia, y cuando regresás a casa hay buena cara y no hay inconvenientes si no podés preparar la cena, así la vida es placentera. En mi caso particular, no tengo problemas; mi marido comparte y acompaña el proyecto de José Eseverri?.
Sí enuncia que se deben separar las apetencias políticas de lo económico. Primero hay que aprender a hacer política y luego pretender tener un cargo; eso demanda años de reconocimiento y de estudios. Ahora me he adaptado con José, fue un pedido del padre que yo tenía que estar en la lista? es un placer estar trabajando con él, estoy agradecida a Dios?.
María Irene anhela que la Presidenta pueda vencer las barreras que le puedan poner los hombres como género humano, no como sexo; que imponga lo que sabe porque es inteligente. Deseo que pueda desenvolverse bien, en base a la experiencia que tiene como Senadora?
Dilemas y desafíos
Que las mujeres accedan a cargos de relevancia no implica una correlación directa con el cambio y con la ruptura de estereotipos naturalizados. No significa finalizar con determinados roles tradicionales que la mujer debe cumplir de acuerdo a los mandatos sociales establecidos. No alcanza, desafortunadamente, sólo con llegar al poder.
Porque la pregunta para hacerse es: ¿garantizan las mujeres que acceden al poder la puesta en marcha de una política concreta que desarrolle y sostenga plena y pluralmente la igualdad de oportunidades? ¿Garantizan comprometerse en la resolución de las demandas más sentidas que argumentadamente se plantean desde el amplio espectro del colectivo feminista? ¿Pueden conjugar la diversidad y dar respuestas sin que estas sean modeladas de acuerdo a las morales propias? En definitiva ¿garantizan los derechos de las mujeres? Todo un dilema, todo un desafío.
A veces, simplemente, -como se expresara antes- no alcanza con ser mujer y estar en el vértice de la toma de decisiones para llevar adelante las innovaciones requeridas en materia de política pública. Porque más que una visión femenina de las cosas, se precisa una postura feminista para asegurar los derechos.
Quedan por fuera de este breve racconto aquellas otras mujeres que hacen política desde otros espacios y que son tal vez las que contrarrestan a las formas políticas y a los políticos institucionalizados: las colectivas feministas, las fomentistas, las mujeres universitarias, las docentes agremiadas, las que actúan en los sindicatos.
Quedan por fuera también las pobres y excluidas, las que no tienen voz, las violentadas.
Queda por fuera de este breve recorte del universo la amplitud y diversidad con la que se expresan las mujeres desde lo sexual, lo religioso, lo laboral y lo étnico. Quedan tanta variedad de problemáticas que atañen a la relación entre hombres y mujeres por analizarse y debatirse como derechos por sancionarse y cumplirse.
(*) La licenciada Patricia Pérez es docente e investigadora del ProInCom (Programa de Investigación en Comunicación) de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, Unicén.
(1) En: www.un.org.
(2) Faur, Eleonor. ¿Pan y Rosas? Extraído del artículo publicado en el Suplemento Las /12. Diario Página 12 con fecha 2 de Noviembre de 2007. La autora es Socióloga e investigadora de la Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad de General San Martín.